“El financiamiento colectivo permite apoyar el arte independiente”

Paula Baró es directora teatral y financió colectivamente a través de Panal de ideas dos obras de su autoría. En la primera costeó el vestuario de “Los lindos” y en su segunda experiencia consiguió financiar la escenografía de “Línea de Cajas”, una historia que transcurre en un supermercado y que se estrenó el domingo pasado en el Abasto Social Club. En esta entrevista nos cuenta sobre las dificultades de ser directora, la importancia de la estética de la obra y nos brinda recetas para hacer exitoso un proyecto de crowdfunding.

En su mano izquierda, lleva una cinta contra la envidia. Paula Baró pide un café y ansiosa mueve las manos cuando habla. Trabaja como dramaturga, directora, programadora, profesora de teatro y productora. El estado de su espíritu es violeta y naranja, está en un gran momento. Además coordina el departamento de teatro del Club Cultural Matienzo y es parte de la agrupación “Escena”. El principal rasgo de su carácter es la tenacidad y su cualidad es la sensibilidad. Dice que le gustaría ser un rayo de luz, una médium entre deseos y realizaciones. Lo que más detesta es la quietud y un don natural que le gustaría tener es la teletransportación. El teatro para ella es un lugar donde se realizan sus deseos. Un actor para ella es alguien que actúa sobre la realidad. Cuando el camarero le trae el café, se enciende el grabador y comienza la entrevista.

Paula Baró sosteniendo el afiche de "Línea de cajas".


¿Cómo se te ocurrió la idea de hacer “Línea de Cajas” y de que trata la historia?
La idea surge cuando Emanuel Medina la estaba escribiendo en su taller de dramaturgia y yo me fui enamorando del texto y cuando lo terminó le dije: “Yo la quiero hacer”. Y bueno, la hicimos. La historia sucede en un supermercado, todo sucede en el territorio de lo real, aunque por momentos hay algunos extrañamientos. Si vos estás durante nueve horas en un supermercado muchos años, todo lo que sucede en tu vida tiene que ver con el espacio y hay lazos afectivos. Hay relaciones de poder. A eso se suman historias de los clientes que van a ese súper y se exponen los vínculos humanos desde la diversificación del consumo. Es una comedia emotiva y una operación política que cuestiona. Los personajes son dos cajeras, un repositor, una chica de informes y tres clientes, cada uno tiene sus propias características. Trabajé mucho en la puesta antes de convocar a los actores, pensé en darle una tridimensionalidad al texto y tuve que pensar un elenco que tenga que ver con lo que cada personaje podía aportar desde lo estético. La construcción fue por etapas, primero me encargué de que se aprendan los textos. Después fui armando una estructura de acciones que contienen la actuación desde la dirección. Pero los actores son muy talentosos y tienen libertad sobre sus propios personajes.

¿Qué rol ocupa la escenografía dentro de la obra? ¿Por qué es importante?
Sin la escenografía no hubiese hecho la obra. Es un factor central. La escenografía es un actor más. Fue realizada y diseñada por Julieta Potenze, junto a un equipo de realizadores que participaron del armado. Nosotros elegimos el “Abasto Social Club” porque hay una decisión política al ensayar en una sala independiente que es un galpón. La elegimos por aspectos estéticos y geográficos. Cuando trabajamos con Julieta Potenze queríamos elaborar al algo lúdico y realista desde la escenografía. Es un juego de supermercado. Pero es realismo porque la máquina registradora expende tickets y las góndolas y los productos son reales, pero en lo estético está todo reducido a menor escala, como si fuera la “República de los niños”. Nos parecía divertido recrear cuando uno entra a una farmacia donde todo está equilibrado, la luz es perfecta, uno está relajado y compra cosas que no necesita. El ambiente está predispuesto por la lógica de consumo. La idea es que el espectador quede consumido, pegado a la obra.

Una escena de la obra "Línea de Cajas".


¿Adherís con el existencialismo del texto de Emmanuel Medina? ¿Trabajaron en conjunto para la elaboración del texto? ¿Cuál fue la importancia de la musicalización de Martín Simonovich?
Adhiero al existencialismo grisáceo de Emmanuel Medina, el tiene la palabra en dramaturgia y yo la tengo en dirección. Somos un equipo y venimos trabajando hace dos años. Medina estuvo presente en todos los ensayos y se encargo de contener a los actores en la parte de comprensión de texto. Son escenas cinematográficas de tres minutos, como un zapping. Yo soy fanática de la puesta en escena. Me gusta la idea de tener ganas de mirar una obra. La música que compuso Martín Simonovich es un colchón, esa música que se escucha de fondo en los locales. Hay efectos de sonido que son claves para la obra. El desafío era crear una música que no joda la acción, por eso logramos una sintonía tranquila.

Sos la única artista que tuvo dos proyectos exitosos en Panal de ideas. ¿Hay alguna receta para lograrlo?
Me gusta trabajar con Panal de ideas. El financiamiento colectivo permite apoyar el arte independiente. Mi experiencia fue siempre intensa y llevó mucho trabajo, pero fue un camino que funcionó. En mi caso creo que se movió porque tengo creencia y participo de proyectos independientes. Yo trabajo en Centro Cultural Matienzo y de una agrupación que se llama “Escena”. En mi universo todos colaboramos con el proyecto del otro como forma de vida. Es una decisión, una forma de hacer las cosas. Alrededor mío tengo una red de gente que ayuda a difundir. El éxito de mis proyectos tiene que ver con las redes sociales y con la ayuda de mi asistente de proyectos artísticos Belén Charpentier. Juntas, eramos dos psicóticas compulsivas compartiendo, vigilando, controlando, viendo quién aportó, cómo seguir un aporte. En la primera obra que subí a la página financié el vestuario de “Los lindos” y los aportes se sucedían de una manera muy natural porque era la primera vez que lo hacíamos, creo que fue la época del año y el presupuesto que pedíamos no era alto. Para financiar “Línea de cajas” tuvimos que trabajar mucho para lograrlo, pero contamos con el apoyo de muchos activistas del proyecto anterior. Incluso conseguimos a través del voluntariado una ayudante de producción. Cada proyecto que hice en Panal, aprendí de la experiencia y fui sacando mis conclusiones. Hay que entender que no es plata gratis y la difusión es fundamental. Las recompensas deben genera el menor costo. Lo importante es establecer un monto lógico a recaudar y trabajar diariamente en difundir el proyecto.

Afiche oficial de la obra de Paula Baró.



"Línea de Cajas", de Emmanuel Medina con dirección de Paula Baró. Se presenta todos los domingos a las 20:30 hs. en Abasto Social Club (Yatay 666). Las entradas pueden comprarse a través de Alternativa Tetral o llamando a la boletería del teatro al 48617714.

Elenco: Armenia Martínez ("El Elegido", "Resistiré", "Lúcido" de Spregelburd, "Piel de chancho", "Medea", entre otras), Nacho Ciatti ("Alemania", Ganador del premio TRINIDAD GUEVARA 2011 como revelación masculina), Leandro Ibarra, María Camila Donato, Lucía Maciel, Antonella Querzoli y Carmen Roig.





“Gracias a Panal mejoramos la calidad del espectáculo”

María Eugenia Figueroa es productora artística y fue la encargada de financiar colectivamente través de Panal de ideas en Abril de este año, la producción de la 5º edición del ciclo cultural “Mujerío” que se realiza hace 4 años en Paraná (Entre Ríos). La ocupación preferida de Figueroa es la música y el año pasado sacó su primer disco “Gesto” junto con Laura Ramat. Su estado actual del espíritu es alegre y según ella su principal defecto es que es terca. Sus músicos preferidos son Silvio Rodríguez, Eduardo Falú y Sebastián Bach. Aquí nos cuenta su experiencia con la plataforma de crowdfunding.


¿Cómo surgió la idea hace cuatro años atrás de hacer Mujerío?
La idea original fue de Analía Bosque, amiga y compañera. Ella me buscó para dar forma a un ciclo que convocara a las artistas mujeres de nuestra ciudad, porque somos muchas y no teníamos un espacio que nos promoviera. Desde el comienzo, el perfil del ciclo fue integrador de las diferentes disciplinas, generaciones, géneros y estilos. El segundo año se sumó la artista plástica Gloria Daneri y junto con Bosque nos transformamos en las organizadoras del ciclo. Queríamos destacar a las mujeres que se valen de sí mismas, a las que con su propia fuerza logran dar cauce a su don particular. El clima más propicio nos pareció la intimidad, un espacio donde el público se encuentre con estas mujeres y su arte.

María Eugenia Figueroa, la productora artística y ejecutiva de "Mujerío".


Desde que empezó el ciclo en el 2009 se sumaron más de 70 artistas. ¿Comenzó siendo una serie de conciertos y se transformó en un espacio de encuentro para artistas?
Mujerío surgió siendo un ciclo de recitales, pero en su esencia fue siempre un ciclo de encuentros culturales multidisciplinarios que tuvo como eje la música en diálogo con otras artes. El escenario siempre fue ocupado por una gran cantidad de mujeres y en la estructura buscamos reflejar la figura solista y el abordaje grupal de la música. En el espectáculo hay también una composición musical que oscila entre lo visual, el movimiento y la palabra donde invitamos a una artista a narrar, pintar, danzar, actuar y recitar. Desde el inicio, más de 70 mujeres han participado y este año las figuras convocadas fueron nueve y el número se agranda. El ciclo busca dar espacio a lo regional y local. Se amplió el abanico invitando gente de Santa Fe y ciudades de otros departamentos de nuestra provincia.

¿Cuál fue la principal diferencia de “Mujerío” financiado colectivamente y los ciclos de los años anteriores?
Creo que hay diferencias fundamentales. En primer lugar, los años anteriores hacíamos lo imposible por llevar adelante el ciclo, con un presupuesto por debajo de lo ideal que nos permitió la continuidad del proyecto. Pero esta vez fue diferente. Gracias a Panal mejoramos la calidad del espectáculo. Eso sucedió porque el financiamiento colectivo nos permitió hacernos conscientes de un presupuesto real y concreto. Al definir esto se delimitó el tipo de acción y surgió así la iniciativa de algunas personas de sumarse al equipo de trabajo. Se generó una red amplia de gente dispuesta a colaborar y hasta conseguimos que la Secretaría de Cultura Municipal se sume a la financiación. Por otra parte, la movida mediática hizo que radios y diarios locales nos difundan.

La programación del ciclo incluye rock, rap fusión, folklore, música coral y música clásica para piano solo, junto a performances de poesía, teatro delirante y acrobacias en tela. ¿Cómo recibió el público toda esta mezcla artística?
El público percibió el espectáculo con respeto y curiosidad. Nosotros diagramamos la programación para generar una tendencia de apertura hacia lo novedoso. Todos los estilos que proponemos nos gustan por igual, la concurrencia de esta edición fue más pareja que nunca y eso es muy grato porque vamos cosechando lo que sembramos luego de años de insistencia. Además fue positivo que la edición de Mujerío en abril, se realizó en el Centro Cultural y de Convenciones “La vieja Usina” que tiene la sala ideal para realizar el ciclo, por su capacidad, equipamiento y personal técnico. La variedad de espectáculos que propone “La Vieja Usina” está en concordancia con nuestro criterio de diversidad.

Analía, Maru y Gloria, las organizadoras del ciclo.


¿Cómo fue la experiencia de financiar colectivamente a través de Panal de ideas?
¡Dudamos mucho de financiarlo! Nos parecía inalcanzable el presupuesto. Lo vivimos con ansiedad, dudas y esfuerzo. Elegimos Panal porque nos pareció acorde a los principios de Mujerío. Presentar el proyecto fue enriquecedor porque tuvimos la posibilidad de redefinir los fundamentos de Mujerío y comprobar con orgullo lo vital que es para nosotras su existencia. Fue complejo idear las recompensas, ya que significó crear moldes y estructuras que no existían. Las recompensas fueron pensadas en función de difundir el trabajo de las mujeres que han formado parte de la programación del ciclo y dinamizar la circulación de sus producciones por fuera de lo convencional. La más vendidas fueron las entradas para el ciclo. Panal resultó un incentivo para redefinir ciertas cuestiones de organización y finalmente nos permitió conseguir el presupuesto para la realización del ciclo.

Una banda musical integrada por mujeres, tocando en el escenario de "Mujerío".



“La obra no sería la misma sin la escenografía”

Aimé Malena Pansera es productora teatral y se encargó de financiar colectivamente la escenografía de la obra de teatro “Derrotero o las ausentes” a través de Panal de ideas. En su carrera fue asistente de la compañía de danza “Rara Avis” en Barcelona y dio clases de dramaturgia en la Sorbonne Nouvelle en París. El principal rasgo de su carácter es la simpatía y su principal defecto es la formalidad. Sus actores favoritos son Martin Wuttke, Analía Couceyro e Iván Moschner. Aquí, nos cuenta su experiencia con el crowdfunding.

Aimé Malena Pansera, productora de “Derrotero o las ausentes”.


¿La obra está basada sobre el Delta del Paraná y el universo de Haroldo Conti? ¿Por qué fue tan importante financiar la escenografía realizada por Félix Padrón?
Sí, nos basamos en eso para hablar sobre la ausencia, de la muerte, de la fantasía, de los sueños y del aislamiento. La obra no sería la misma sin la escenografía. Es fundamental porque ancla el universo de los personajes, el de un barco encallado en una isla de Paraná. Funciona como disparadora del ambiente y ayuda a lograr el tono, organiza el espacio y el tiempo. Felix además aporta una sensibilidad única con su dramaturgia y su actuación.

¿Cómo definirías el tipo de teatro que realizan y cuál es el objetivo artístico?
Nosotros con el grupo Derrotero realizamos teatro en cooperativa, con apoyo institucional. Somos un grupo de artistas reunidos alrededor de la creación y con ganas de producir contenido diferente. El objetivo artístico del proyecto es la creación de lenguajes poéticos que produzcan la reflexión y la emoción en los espectadores que vean la obra.

Los actores sobre la escenografía de la obra, en medio de una escena.

¿Qué significa para ustedes que “Derrotero o las ausentes” esté exhibida en el Centro Cultural Rojas?
Es un gran honor para todos nosotros estar en el escenario de la mítica sala “Batato Barea”. El proyecto fue elegido a través de la convocatoria abierta que lanzó el Centro Cultural Rojas para su ciclo “Operas Primas”. Todos los que formamos parte del grupo estamos trabajando en proyectos a futuro. El director de la obra Juan Ignacio Bianco, está participando en una obra de teatro clásico en el Cervantes. Junto con Félix, el escenógrafo estamos trabajando bajo la dirección de Emanuel Ludueña, en el último trabajo de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea que se llama “Ensayo sobre el final del invierno”, que se estrena la semana que viene en la Biblioteca Nacional.

¿Cómo fue la experiencia de financiar colectivamente a través de Panal de ideas?
El trato con el equipo de Panal fue siempre directo, constante y muy amable. Nos sentimos muy apoyados y cuidados por los responsables de la plataforma. No dudamos nunca de la posibilidad de financiarlo, porque el aporte de los activistas fue bastante constante. La experiencia fue muy grata y exitosa, principalmente gracias al arduo trabajo de todo el equipo de Panal, así como del elenco y nuestros colaboradores en la recolección de fondos.

El equipo de “Derrotero o las ausentes” (De izquierda a derecha): Victoria Cipriota, Félix Padrón, Aimé Pansera (productora), Manuela Méndez y Verónica Mayorga, Matías Méndez (dramaturgo), Juan Ignacio Bianco (director).


“Derrotero o las ausentes” realiza funciones los viernes a las 22.30hs en el Centro Cultural Ricardo Rojas (Av. Corrientes 2038) hasta el 24 de Mayo.








“No es un libro nuestro, es un libro colectivo”

Javier Fuentes y Nicolás Fernández son fotógrafos y financiaron colectivamente a través de Panal de ideas el libro “Rostros de un triunfo”, un compilado de fotos sobre el día que se sancionó la Ley de Matrimonio igualitario en el 2010. El pasado 16 de abril, el ejemplar fue Declarado de interés para la promoción y defensa de los derechos humanos. En una entrevista íntima, nos cuentan el esfuerzo y pasión que significó la realización del proyecto.


Un gato siamés sale al balcón y observa el barrio de Montserrat desde arriba. De un salto, vuelve a meterse dentro de la casa restaurada, en una habitación equipada como estudio de fotografía. Se pierde entre reflectores y se esconde atrás de un sillón rojo. El felino, entra al comedor y mira un dibujo que les regalo Liniers a los dueños del hogar, el día que se aprobó la Ley de Matrimonio igualitario. Luego se posa debajo de unos estantes que sostienen decenas de cámaras fotográficas antiguas, se sube sobre una mesa larga y menea la cola mientras sus dueños lo acarician. Javier y Nicolás son pareja. Y tienen dos gatos más y un perro. El estado del espíritu de Javier es un estanque de agua, se considera terco, la virtud que más admira de los hombres y mujeres es la mirada franca, su cualidad es reinventarse y lo mejor que le podría pasar es irse a París a sacar fotos. Nicolás tiene su espíritu extasiado, es analítico, ama viajar, odia la mentira, le gustan los desafíos y lo mejor que le podría pasar es ganar la Quiniela. A pesar de ser tan diferentes, son muy divertidos y cuando se ríen lanzan carcajadas coordinadas, como si sus risas salieran de una sitcom. Evitando reírse, contestan las preguntan, mientras ceban los primeros mates.

¿Cómo vivieron la vigilia fotográfica esperando que se sancione la Ley del Matrimonio Igualitario el 15 de Julio el 2010 en el Senado de la Nación? ¿Qué significó esa ley para ustedes?

Javier: Fue romper estructuras, era una caravana de emociones. Tenía la certeza, pero no la seguridad de que se iba a sancionar. Hacía mucho frío. Me acuerdo de “Cachita y Ramona” que son dos lesbianas de 70 años que no son ni rubias, ni musculosas y nos estaban reivindicando. Sentí que habían postergado mis derechos hasta ese día. Había mucha gente que no era gay y nos apoyaba. Era muy loco pescar eso con las cámaras. No fue una discusión politizada, la gente tenía libertad de conciencia. Al otro día de la ley, subimos fotos a las redes sociales donde mostrábamos las reacciones humanas. Fue un éxito porque nos escribieron de Holanda, España y todo el país. Pasaron varios años y hace dos semanas, cuando nos reconocieron en la Legislatura por el libro, estaba presente mi ex mujer, mis padres y mi hijo. No pude evitar emocionarme, porque fue un espacio de reconciliación con mis fantasmas del pasado. Tené en cuenta que hace 20 años atrás te llevaban preso o te cagaban a palo por ser puto.
Nicolás: Ese día se abolió la desigualdad. Sentía que se iba a aprobar, pero si no pasaba nada, la ibamos a seguir peleando. Fue muy loca la cantidad de gente que había. Se discutía sobre la Ley de Matrimonio Igualitario en los colegios, en los programas de tv y en los subtes. La gente en la calle hablaba de eso. En el momento que se aprobó la ley no pudimos sacar una sola foto, solo queríamos abrazarnos. La cámara pasó a un segundo plano. Nosotros militamos desde la fotografía. El día de la sanción caminamos hasta Callao y Santa Fe y la gente en los balcones nos felicitaba por ser putos. Los medios y el periodismo tenían una mirada más frívola y decían: “Hay dos putitos que quieren casarse”. Pero la causa de fondo era mucho más profunda. Yo siempre me sentí así, me di cuenta que no tenía que curarme de nada. Recién me había asumido como gay frente a mi familia y solo mis viejos lo aceptaron. Sin embargo cuando se aprobó la ley mi hermana me mandó un mensaje que decía: “Te felicito”. Creo que muchos chicos salieron del closet. La ley fue una cuestión de autoconfianza y amigarse con uno mismo.

¿Qué significa para ustedes que “Rostros de un triunfo” haya sido declarado de interés para la promoción y defensa de los derechos humanos por la Legislatura?

Javier: Nosé si nos dimos cuenta lo que pasó. Cuando Osvaldo Bazán nos presentó en su programa de TN no entendíamos nada. El reconocimiento es muy fuerte y tiene que ver con el éxito del libro en Panal de ideas que más allá del trabajo artístico, tiene un condimento social. Es un documento que pretende ser histórico. Registramos lo que nos conmovía. En “Rostros de un Triunfo” se relata cómo un grupo de gente derriba un mito por sus derechos porque cree en la realización de los sueños. Eso nos indica que vamos por el camino correcto.
Nicolás: Creo que Javi estuvo más conciente de todo esto. Yo tengo 26 años. Me imaginaba que me iba a pasar a los 30. Me impacienta un poco lo que viene. Que nos hayan reconocido significa que tenemos que exigirnos más. Un día Raúl Zaffaroni nos felicitó y no lo podíamos creer. El libro realmente nos lleno y nos llena de esperanzas.

¿Qué sienten al saber que su proyecto fue el que logró juntar más dinero en Panal de ideas ($69.805)?

Nicolás: Nosotros hicimos el esfuerzo y todos los días seguíamos el proyecto de cerca en Panal. Los últimos 20 días fueron heavys y sufríamos porque no entraba guita. Hubo mucha gente que no entendía cómo hacer los aportes y los explicábamos que era sencillo. Si uno genera proyectos donde la gente se ve involucrada, hace que el proyecto sea exitoso. Por eso aportaron muchas personas que no conocíamos, como dos anónimos que pusieron 5000 y 500 pesos. Era increíble, la gente me pedía que le firme el libro y yo les ponía: “Gracias por ser parte de estas páginas”. No es un libro nuestro, es un libro colectivo. A todos los activistas les agradezco y les recomiendo que sigan apoyando la financiación colectiva. Hay muchos “Rostros de un Triunfo”, con otros nombres. El libro en realidad fue un pedido de los demás y nosotros solos jamás lo hubiéramos editado .
Javier: Pensé que no lo íbamos a financiar. Pedíamos 55 mil pesos para la edición del libro fotográfico. Cuando fuimos a la oficina de Panal, Ivanna, la coordinadora de producción nos dijo: “¿No pueden hacer una tirada más chica?”. Era un desafío gigante, pero no imposible. Por eso pusimos el doble de esfuerzo y nos estresamos mucho. El libro tiene un condimento muy particular y la gente se ponía la camiseta. Mucha gente lo compró los últimos 15 días, eso fue gracias a las relaciones públicas que posibilitaron que la gente ponga dinero, porque Facebook no es mágico. Gracias a los aportes, hoy estamos volando bajito. Fue un trabajo de colaboración colectiva y “Rostros de un triunfo” no es un libro nuestro. Hay una plataforma alejada de cualquier Gobierno, alejada de los subsidios, las burocracias y a favor de la gente, eso es Panal de ideas. Nuestro libro así logro trascender el papel y tenerlo impreso fue solo un fetiche porque se generó una revolución mucho más grande.

¿Qué rol ocupó la plataforma de Panal para su proyecto y como vivieron la experiencia ?

Javier: Panal de ideas nos dió un marco legal de confianza. Fue una formalización, que nos sirvió. En la primera entrevista que tuvimos nos dieron contención. Es una herramienta dedicada a los hechos artísticos en la que pudimos confiar y estuvimos asesorados. Fue fundamental estar acompañado por todo el equipo de producción.
Nicolás: Habíamos escuchado que en Alemania había una página de crowdfunding, pero no teníamos idea de qué se trataba. Estuvo bueno que la coordinadora de producción nos explicó que las recompensan debía ser algo físico, tangible y nos daba tips. Ofrecer el libro era la principal recompensa que dábamos a cambio de dinero.

¿Qué significa la fotografía para ustedes? ¿Dónde se puede conseguir el libro para comprarlo?

Nicolás: La fotografía es el motor, podemos expresarnos de otra manera. Yo doy muchas vueltas, pero una foto es una foto. El otro no siempre tiene que pensar lo mismo. Es una forma de expresión subjetiva natural de las personas. Una foto es poder compartir la mirada. Soy feliz porque mi fotografía no tiene que estar en el diario para que la vea mucha gente. Golpeamos dos meses puertas de editoriales, pero a nadie le interesaba el libro. Hasta que un día, un editor lo vió y nos dijo: “Esto es increíble, no existe algo así. Queremos distribuirlo”.
Javier: Gracias a la fotografía canalizo todo lo que tengo adentro. La fotografía me permitió modificar la realidad y poder decir algo. Cuando me desvestí de mis creencias religiosas me quedé vació. Pero a través de la fotografía pude quedarme en el tiempo. El libro se puede conseguir a partir de las próximas semanas en Yenny y el Ateneo, Distal y todas las librerías del país. A través de las redes sociales llegaron nuestras fotos a Holanda, Chile, Brasil, México y España. Atrás de este libro, hubo muchísimo laburo. El financiamiento colectivo es otra forma de vivir y ver la vida. Y nosotros gracias a eso, hicimos posible un sueño.

Fotos: Ignacio Rivas.

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