“No es un libro nuestro, es un libro colectivo”

Javier Fuentes y Nicolás Fernández son fotógrafos y financiaron colectivamente a través de Panal de ideas el libro “Rostros de un triunfo”, un compilado de fotos sobre el día que se sancionó la Ley de Matrimonio igualitario en el 2010. El pasado 16 de abril, el ejemplar fue Declarado de interés para la promoción y defensa de los derechos humanos. En una entrevista íntima, nos cuentan el esfuerzo y pasión que significó la realización del proyecto.


Un gato siamés sale al balcón y observa el barrio de Montserrat desde arriba. De un salto, vuelve a meterse dentro de la casa restaurada, en una habitación equipada como estudio de fotografía. Se pierde entre reflectores y se esconde atrás de un sillón rojo. El felino, entra al comedor y mira un dibujo que les regalo Liniers a los dueños del hogar, el día que se aprobó la Ley de Matrimonio igualitario. Luego se posa debajo de unos estantes que sostienen decenas de cámaras fotográficas antiguas, se sube sobre una mesa larga y menea la cola mientras sus dueños lo acarician. Javier y Nicolás son pareja. Y tienen dos gatos más y un perro. El estado del espíritu de Javier es un estanque de agua, se considera terco, la virtud que más admira de los hombres y mujeres es la mirada franca, su cualidad es reinventarse y lo mejor que le podría pasar es irse a París a sacar fotos. Nicolás tiene su espíritu extasiado, es analítico, ama viajar, odia la mentira, le gustan los desafíos y lo mejor que le podría pasar es ganar la Quiniela. A pesar de ser tan diferentes, son muy divertidos y cuando se ríen lanzan carcajadas coordinadas, como si sus risas salieran de una sitcom. Evitando reírse, contestan las preguntan, mientras ceban los primeros mates.

¿Cómo vivieron la vigilia fotográfica esperando que se sancione la Ley del Matrimonio Igualitario el 15 de Julio el 2010 en el Senado de la Nación? ¿Qué significó esa ley para ustedes?

Javier: Fue romper estructuras, era una caravana de emociones. Tenía la certeza, pero no la seguridad de que se iba a sancionar. Hacía mucho frío. Me acuerdo de “Cachita y Ramona” que son dos lesbianas de 70 años que no son ni rubias, ni musculosas y nos estaban reivindicando. Sentí que habían postergado mis derechos hasta ese día. Había mucha gente que no era gay y nos apoyaba. Era muy loco pescar eso con las cámaras. No fue una discusión politizada, la gente tenía libertad de conciencia. Al otro día de la ley, subimos fotos a las redes sociales donde mostrábamos las reacciones humanas. Fue un éxito porque nos escribieron de Holanda, España y todo el país. Pasaron varios años y hace dos semanas, cuando nos reconocieron en la Legislatura por el libro, estaba presente mi ex mujer, mis padres y mi hijo. No pude evitar emocionarme, porque fue un espacio de reconciliación con mis fantasmas del pasado. Tené en cuenta que hace 20 años atrás te llevaban preso o te cagaban a palo por ser puto.
Nicolás: Ese día se abolió la desigualdad. Sentía que se iba a aprobar, pero si no pasaba nada, la ibamos a seguir peleando. Fue muy loca la cantidad de gente que había. Se discutía sobre la Ley de Matrimonio Igualitario en los colegios, en los programas de tv y en los subtes. La gente en la calle hablaba de eso. En el momento que se aprobó la ley no pudimos sacar una sola foto, solo queríamos abrazarnos. La cámara pasó a un segundo plano. Nosotros militamos desde la fotografía. El día de la sanción caminamos hasta Callao y Santa Fe y la gente en los balcones nos felicitaba por ser putos. Los medios y el periodismo tenían una mirada más frívola y decían: “Hay dos putitos que quieren casarse”. Pero la causa de fondo era mucho más profunda. Yo siempre me sentí así, me di cuenta que no tenía que curarme de nada. Recién me había asumido como gay frente a mi familia y solo mis viejos lo aceptaron. Sin embargo cuando se aprobó la ley mi hermana me mandó un mensaje que decía: “Te felicito”. Creo que muchos chicos salieron del closet. La ley fue una cuestión de autoconfianza y amigarse con uno mismo.

¿Qué significa para ustedes que “Rostros de un triunfo” haya sido declarado de interés para la promoción y defensa de los derechos humanos por la Legislatura?

Javier: Nosé si nos dimos cuenta lo que pasó. Cuando Osvaldo Bazán nos presentó en su programa de TN no entendíamos nada. El reconocimiento es muy fuerte y tiene que ver con el éxito del libro en Panal de ideas que más allá del trabajo artístico, tiene un condimento social. Es un documento que pretende ser histórico. Registramos lo que nos conmovía. En “Rostros de un Triunfo” se relata cómo un grupo de gente derriba un mito por sus derechos porque cree en la realización de los sueños. Eso nos indica que vamos por el camino correcto.
Nicolás: Creo que Javi estuvo más conciente de todo esto. Yo tengo 26 años. Me imaginaba que me iba a pasar a los 30. Me impacienta un poco lo que viene. Que nos hayan reconocido significa que tenemos que exigirnos más. Un día Raúl Zaffaroni nos felicitó y no lo podíamos creer. El libro realmente nos lleno y nos llena de esperanzas.

¿Qué sienten al saber que su proyecto fue el que logró juntar más dinero en Panal de ideas ($69.805)?

Nicolás: Nosotros hicimos el esfuerzo y todos los días seguíamos el proyecto de cerca en Panal. Los últimos 20 días fueron heavys y sufríamos porque no entraba guita. Hubo mucha gente que no entendía cómo hacer los aportes y los explicábamos que era sencillo. Si uno genera proyectos donde la gente se ve involucrada, hace que el proyecto sea exitoso. Por eso aportaron muchas personas que no conocíamos, como dos anónimos que pusieron 5000 y 500 pesos. Era increíble, la gente me pedía que le firme el libro y yo les ponía: “Gracias por ser parte de estas páginas”. No es un libro nuestro, es un libro colectivo. A todos los activistas les agradezco y les recomiendo que sigan apoyando la financiación colectiva. Hay muchos “Rostros de un Triunfo”, con otros nombres. El libro en realidad fue un pedido de los demás y nosotros solos jamás lo hubiéramos editado .
Javier: Pensé que no lo íbamos a financiar. Pedíamos 55 mil pesos para la edición del libro fotográfico. Cuando fuimos a la oficina de Panal, Ivanna, la coordinadora de producción nos dijo: “¿No pueden hacer una tirada más chica?”. Era un desafío gigante, pero no imposible. Por eso pusimos el doble de esfuerzo y nos estresamos mucho. El libro tiene un condimento muy particular y la gente se ponía la camiseta. Mucha gente lo compró los últimos 15 días, eso fue gracias a las relaciones públicas que posibilitaron que la gente ponga dinero, porque Facebook no es mágico. Gracias a los aportes, hoy estamos volando bajito. Fue un trabajo de colaboración colectiva y “Rostros de un triunfo” no es un libro nuestro. Hay una plataforma alejada de cualquier Gobierno, alejada de los subsidios, las burocracias y a favor de la gente, eso es Panal de ideas. Nuestro libro así logro trascender el papel y tenerlo impreso fue solo un fetiche porque se generó una revolución mucho más grande.

¿Qué rol ocupó la plataforma de Panal para su proyecto y como vivieron la experiencia ?

Javier: Panal de ideas nos dió un marco legal de confianza. Fue una formalización, que nos sirvió. En la primera entrevista que tuvimos nos dieron contención. Es una herramienta dedicada a los hechos artísticos en la que pudimos confiar y estuvimos asesorados. Fue fundamental estar acompañado por todo el equipo de producción.
Nicolás: Habíamos escuchado que en Alemania había una página de crowdfunding, pero no teníamos idea de qué se trataba. Estuvo bueno que la coordinadora de producción nos explicó que las recompensan debía ser algo físico, tangible y nos daba tips. Ofrecer el libro era la principal recompensa que dábamos a cambio de dinero.

¿Qué significa la fotografía para ustedes? ¿Dónde se puede conseguir el libro para comprarlo?

Nicolás: La fotografía es el motor, podemos expresarnos de otra manera. Yo doy muchas vueltas, pero una foto es una foto. El otro no siempre tiene que pensar lo mismo. Es una forma de expresión subjetiva natural de las personas. Una foto es poder compartir la mirada. Soy feliz porque mi fotografía no tiene que estar en el diario para que la vea mucha gente. Golpeamos dos meses puertas de editoriales, pero a nadie le interesaba el libro. Hasta que un día, un editor lo vió y nos dijo: “Esto es increíble, no existe algo así. Queremos distribuirlo”.
Javier: Gracias a la fotografía canalizo todo lo que tengo adentro. La fotografía me permitió modificar la realidad y poder decir algo. Cuando me desvestí de mis creencias religiosas me quedé vació. Pero a través de la fotografía pude quedarme en el tiempo. El libro se puede conseguir a partir de las próximas semanas en Yenny y el Ateneo, Distal y todas las librerías del país. A través de las redes sociales llegaron nuestras fotos a Holanda, Chile, Brasil, México y España. Atrás de este libro, hubo muchísimo laburo. El financiamiento colectivo es otra forma de vivir y ver la vida. Y nosotros gracias a eso, hicimos posible un sueño.

Fotos: Ignacio Rivas.

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